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Ventana
central del ábside |
La ventana
del ábside de la ermita de Junquera se encuentra en el segundo tramo del
mismo. Se encuentra desplazada hacia la izquierda colindante con el
primer grupo de tres columnas que dividen el ábside. Una columna a cada
lado sostienen una arquivolta de estrecho baquetón tras el que se dibuja
un fino dentado. Sobre ella se despliega el guardalluvias decorado con
octifolias con un botón cuatripartito. Por lo que respecta a los
capiteles en los que acaban las columnas, el de la izquierda muestra a
un personaje de pie en la esquina, que agarra con sus brazos por el
cuello a dos aves, una a cada lado, que parecen decirle algo al oído, El
capitel de la derecha repite el motivo del hombre, esta vez sentado, que
apoya sus manos sobre el lomo de dos lobos. Estos le lamen la cara a la
vez que le colocan una de sus patas delanteras sobre su regazo. La
actitud de los personajes y de los animales, especialmente los lobos, no
es en absoluto crispada. La significación de estas escenas puede estar
en relación con los pecados de la mentira (las aves que hablan al oído y
el hombre que las aleja de sí) y de la adulación (los lobos que lamen y
el hombre que guarda una prudente distancia) El trabajo de los rostros
humanos es bastante esquemático, ojos hundidos, nariz apenas marcada y
labios finos. El diseño de los animales no es más trabajado. Tanto el
cabello como las vestiduras son resueltas a base de acanaladuras y
pliegues horizontales. Parecen de todas formas hechos por la misma mano
que labró los capiteles del arco triunfal. |