La
ermita de Legarda se asienta a la orilla del río Tirón a unos dos kilómetros
de la localidad de Ochánduri. De la época románica tan solo resta la
espadaña y el muro que la sustenta.
La espadaña está separada del hastial por una
imposta de perfil cuadrado, a la manera de la que aún se puede ver en la
iglesia de la Concepción en Ochánduri o en la iglesia de la Natividad de
Velasco. Sobre esta moldura se eleva la espadaña con dos huecos de arco
apuntado con un guardalluvias liso, y con una imposta que nace del arranque
de los arcos.