Los canecillos
de la iglesia de la Concepción de Ochánduri se enmarcan, de forma clara, en
la corriente que los canteros que trabajaron en Santo domingo de La Calzada
introdujeron en la comarca. De ello son testigos los canecillos de la
iglesia de El Salvador de Tirgo, dentro del mismo valle del río Tirón.
Centrándonos en estos canecillos, es palpable la influencia de Santo domingo
en la expresividad que manifiestan los rostros de los personajes que en él
se nos muestran. El primero de ellos (¿un bufón con gorro puntiagudo?, ¿un
noble coronado¿, ¿ambas cosas?) es un personaje que luce barba puntiaguda de
atildados bucles y cuidado bigote, con las facciones bien cinceladas. En el
segundo aparece un religioso con los rasgos más afilados que el anterior,
sosteniendo un libro abierto entre las manos. La religiosidad frente a la
holganza y el divertimento.
En
el tramo siguiente aparece un único canecillo mostrando la cabeza de un
caballo.
El siguiente tramo contiene el canecillo más
significativo del ábside. Un personaje vestido con traje de malla,
acuclillado en postura poco decorosa, con el rostro cubierto por una
abundante barba, ve como de su cabeza nacen dos abultados cuernos. Como
imagen y símbolo de la lujuria es demasiado obvio. Más aún si lo comparamos
con el siguiente canecillo. En él aparece el torso de una mujer totalmente
vestido con una toca cerrada, de la que sólo asoma un rostro bastante
inexpresivo. La castidad frente a la lascivia.
En
el tramo siguiente aparece un águila atrapando a un animal de porte pequeño,
quizás un jabato. Seguimos con representaciones de los vicios.
Más de lo
mismo en el siguiente tramo. Un animal con cornamenta, quizás un macho
cabrío o un buey; y al lado un personaje que ha perdido las manos en las que
podría portar algo. Quizás tenga relación los los canecillos del tramo del
evangelio del anteábside.
En
el anteábside cuatro canecillos bastante enigmáticos. En el primero un
personaje barbado y con el cabello rizado. En el segundo un busto parecido
al anterior, pero con una gran boca. El tercero y cuarto bien pudieran
representar a comediantes sosteniendo platillos o panderetas en las manos.