Los canecillos del ábside de la iglesia de El
Salvador de Tirgo no pueden ocultar el influjo que la escultura de la
catedral de Santo Domingo de La Calzada tuvo en toda la comarca. La mayoría
representan torsos en diversas y diferentes actitudes.
El número
2 representa una mujer que sostiene un objeto perdido en sus manos y viste
sayal y toca.
El
tercero muestra una personaje masculino que sostiene entre sus manos un
libro, Lleva el pelo largo y barba.
El cuarto
es una cabeza con el pelo corto y barba rizada y un rostro
demacrado.
El número
cinco es una cabeza femenina cubierta con una toca con el rostro girado
hacia la izquierda del espectador.
El sexto
abandona la temática humana y nos muestra un monstruo con las fauces abierta
y las cerdas erizadas y ojos hundidos.
Los dos
últimos canecillos visibles son animalísticos. El primero de ellos (número
7) contiene un águila a la que le falta la cabeza con una presa a los pies.
El segundo (número 8) representa un bóvido, quizás una vaca.
En
conjunto los canecillos, junto con los capiteles del mismo ábside y del arco
triunfal parecen obra del mismo taller y suponen un paso adelante hacia la
figuración gótica, sin abandonar la frescura románica.