Los muros laterales norte y sur de la nave de la iglesia de Tirgo presentan
una serie de canecillos que parecen de mano diferente que los que aparecen
en el ábside. Por una parte la mayoría de ellos están situados en el muro
norte, mientras que en el muro sur, tan solo aparecen cinco, que bien
podrían corresponder a los que tuvieron que retirarse del muro norte al
alzarse la torre.
Dos motivos parecen ser los que predominan en estos canecillos. Por un lado
las cabezas humanas. Tema recurrente en el románico riojano, las cabezas son
el motivo principal en Villaseca, Castilseco y Treviana. En este caso se
encuentran entre los dieciocho canecillos de la nave, once que contienen
cabezas humanas.
Los cuatro primeros (n2, n3, n4 y n7) tienen la característica común de
estar tocados con una especie de casco, muy evidente en los tres primeros.
El cuarto además muestra una poblada barba y una larga melena. Los cuatro
parecen tener los ojos cerrados.
Otros dos rostros (n9 y n11)se encuentran en los canecillos que forman parte
del primer contrafuerte del muro norte. Al tener menos volumen los
canecillos, el rostro no está muy resaltado. Como los anteriores carecen de
expresión.
El
restante canecillo del muro norte (n14) se encuentra parcialmente
deteriorado y presenta una cabeza con el cabello posiblemente ensortijado y
como los primeros con los ojos sin trepanar.
Los
otros rostros (s1, s2, s8 y s10) están ubicados actualmente en el muro sur.
El primero presenta un rostro alargado de gran nariz y el segundo un rostro
redondo, de pequeño volumen y ojos saltones. Los otros a presentan cabezas
con el cabello dividido por una línea vertical. Ambos son mofletudos y en el
último parece tener los ojos trepanados.
El
otro motivo que se repite es el de las aves. Exactamente en cinco ocasiones,
con predilección por las rapaces. El primer canecillo (n1) muestra una
especie de arpía con cuerpo de ave y cola de serpiente. El siguiente (n5)
contiene una rapaz (quizás un buitre) que come de una animal muerto (quizás
un cordero).
El
más problemático de discernir su iconografía es el situado en el muro norte
6. Podría ser la cabeza de un ave si hacemos caso de las plumas que parece
haber en su cuello.
Los
más claros de interpretar son los canecillos 8 y 12 del muro norte. En
el primero aparece el torso de un águila y en el segundo un águila con las
alas desplegadas.
El resto
de canecillos presentan roleos muy desfigurados (n11) y un animal cuadrúpedo
(lo más probable es que sea un lobo) con un gran falo (s9)
En
resumen la nave de Tirgo contiene unos canecillos que ni de lejos llegan a
plasmar la expresividad que muestran los del ábside. Evidentemente
pertenecen a un taller distinto que pudo trabajar ya empezado en siglo XIII