De las tres
ventanas de las que constaba el ábside de Tirgo, solo se conservan íntegras
la del lado de la epístola y la central. De la del lado del evangelio solo
quedan algunos restos tras la construcción de la sacristía nueva.
La ventana de la
epístola está formada por una única arquivolta muy decorada. En el centro
muestra un grueso baquetón. En el extradós está ornado por una escocia
rellena de botones cuatripartitos y una moldurilla con un dibujo
zigzagueante. En el intradós una doble fila de lengüetas alternadas y
perfiladas cierra el conjunto. Estas lengüetas las encontraremos también en
Ochánduri y Zorraquín. El guardalluvias conserva dos filas de aspas
encerradas en cuadrados en resalte.
El capitel
izquierdo muestra hojas carnosas con nervio central y nervaduras secundarias
que remata volutas de las que nace unas pequeñas piñas. El capitel
derecho presenta un ave en cada lado que picotean un tallo en el eje del
capitel. En la parte superior nacen también volutillas con piñas. Los
cimacios de ambos capiteles tienen las mismas lengüetas del intradós de la
arquivolta, éstas sin perfilar.
La ventana
central presenta la misma decoración que la primera. La única diferencia es
que n lugar de lengüetas, el intradós tiene una retícula de nido de abeja.
Los capiteles si
son diferentes. El izquierdo tiene la cesta vacía en su parte inferior,
mientras cinco grandes piñas ocupan la superior. El capitel derecho, quizás
el más significativo, nos muestra una mujer, con los pechos apenas
apuntados, con un vestido plisado verticalmente que sujeta con sus manos dos
grandes aletas que nacen de la parte inferior de su cuerpo. Toda la cesta
del capitel está ocupada por estrías que nacen de la cabeza de la mujer o de
las aletas