TRICIO  Ermita de Nuestra Señora de Los Arcos
Imágenes

    La ermita de Los Arcos en Tricio se encuentra en la llanura que se extiende al oeste del otero sobre el que está asentada la actual población.

      La base de la construcción (ver plano) es un edificio funerario en forma de torre que ha sido datado en el siglo I. Con la supresión de su fachada oeste se convirtió primero en un lugar de enterramiento (alrededor del siglo IV) y más tarde, en la cabecera de una iglesia con planta basilical de tres naves. En un principio la cubierta era de madera, a dos aguas la nave principal y a una las laterales. Para articular la división en tres naves se utilizaron tambores de fuste y capiteles corintios  de grandes proporciones. De esta forma, por superposición de elementos dispares, se elevaron las columnas sobre las que se apoyan los arcos formeros que dividen la estancia. Éstos están construidos con piedra de toba, excepto el primero de la parte del evangelio que es de arenisca, así como algunas dovelas de otros arcos. En la actualidad las tres naves están cubiertas por un enyesado barroco que le resta carácter al conjunto.

       También se emplearon materiales constructivos romanos la elevación de los muros exteriores del templo, así como para la cimentación.

          En la actualidad el mausoleo primitivo se encuentra rodeado de estancias a modo de sacristías de construcción posterior, por lo que puede ser observadas todas sus fachadas. Lo cubre una cúpula de piedra de toba sobre pechinas, decorada con arquillos, a la que se le ha abierto una pequeña linterna. Los muros interiores están cubiertos por pinturas románicas que narran el ciclo de la Pasión.

       En la última restauración se han dejado a la vista sarcófagos correspondientes a diversas épocas, desde el siglo V hasta el periodo bajomedieval, algunas con curiosas inscripciones.

       En resumen, una estructura funeraria de la época imperial reaprovechada, primero en el siglo IV para realizar nuevos enterramientos, y posteriormente para la construcción de un templo, posiblemente en el siglo V, que sufriría diversas restauraciones a lo largo de la alta Edad Media.